domingo, 20 de octubre de 2013

Introducción

La protagonista de esta historia es May Kavannah, una chica española pero con ascendencia Irlandesa (de ahí su nombre). Su aspecto... cabello castaño, ojos grises, piel pálida... podía pasar perfectamente por una chica del montón, pero guardaba algo muy fuerte en su interior. Algo que nadie había sabido ver y tal vez por eso desde niña la habían hecho de lado, y se había convertido en una persona solitaria. Como no tenía que ocupar su tiempo saliendo con sus amigos, lo ocupaba estudiando y cultivando sus pasiones, por lo menos en la medida en que en su casa se lo permitían. Así pues, sus libros y su violín habían sido sus compañeros durante toda su infancia y parte de su juventud. 

A la hora de acabar Bachillerato, se dio cuenta que realmente no sabía cual podía ser su camino ni su lugar en el mundo. Sí era cierto que su pasión principal, además de la música, era el teatro, pero después de la enésima discusión en casa sobre si Arte Dramático era o no una carrera, en la cual por millonésima vez salió perdiendo, decidió enfocarse en las demás cosas que le gustaban: los idiomas, conocer nuevas culturas, la paleontología y la historia antigua, y por eso sus opciones para la Universidad eran Magisterio de Lengua Extranjera, Geología, Historia y Filología antigua. Así pues, en Agosto ya estaba preparada para irse a estudiar a Zaragoza la carrera de Geología, carrera la cual no terminaría, pero que le traería grandes recompensas, pues ahí conoció a las que siempre consideraría sus mejores amigas, junto con alguna que otra chica a la que conocía por internet.

Apenas quedaban dos semanas para comenzar el curso cuando, paseando por el mercado que ponían todas las semanas en su pueblo, se encontró con una mujer que le saludó muy efusivamente, a la cual no creía conocer
-¡May! ¡May!--Obviamente, se referían a ella, pero la mujer que gritaba su nombre tan eufóricamente era una completa desconocida para ella.
-Perdona, no sé…
-Soy Victoria, no creo que te acuerdes de mí. Tu madre estuvo hablando conmigo a principio de verano, me dijo que querías hacer teatro
-Ah, sí… perdona, es que creo que no te había visto nunca.

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